7. La reconstrucción del país y el fin del militarismo
Historia de México Lección 7
La reconstrucción del país y el fin del militarismo
Del caudillismo al presidencialismo, gobierno de los sonorenses
La década de 1920 fue de dominio total por parte de este grupo de sonorenses que desplazaron a los carrancistas del poder, colocando a Álvaro Obregón como presidente para el periodo 1920 a 1924. Durante ese cuatrienio, Pancho Villa, que llevaba un par de años sin movilizar gente y encerrado en su hacienda, sufrió la misma suerte que Zapata y fue asesinado en julio de 1923 por hombres sin identidad.
Además, ese mismo año, el gobierno de Obregón buscó la aprobación de los Estados Unidos y firmó Los Tratados de Bucareli, en donde se dictaba que el artículo 27 constitucional, referente a que todas tierras mexicanas eran propiedad de mexicanos, no aplicaría para las propiedades de norteamericanos ni para propiedades que se dedicaran a la industria del petróleo.
Antes de las elecciones de 1924, Adolfo de la Huerta rompió relaciones con sus dos aliados sonorenses y encabeza un levantamiento en su contra, debido a que Obregón eligió a Plutarco Elías Calles como el próximo contendiente a la silla presidencial. De la Huerta fracasa en su proclamara, abandona México y Calles asume la presidencia en 1924.
Sin duda, el hecho más significativo durante la presidencia de Calles fue la Guerra Cristera, un conflicto que tuvo el gobierno contra la iglesia católica ya que buscando tener un control de la población mediante la institución de la Iglesia, Calles quería separar a la iglesia mexicana de las órdenes de la Santa Sede y del Papa en Roma.
Este atentado a la jerarquía de la iglesia no fue bien recibido por lo que miembros activos de la religión y sus feligreses se movilizaron en un enfrentamiento armado que cobró más de 200, 000 muertes entre 1926 y 1928, pues mientras los sacerdotes impulsaban a la gente a rebelarse contra el gobierno, las autoridades cerraban iglesias y cancelaban ceremonias religiosas.
La finalización del conflicto cristero se dio justo cuando estaba acabando el gobierno de Calles, después de las elecciones de 1928 pero con un suceso escandaloso. Obregón había conseguido reelegirse para gobernar hasta 1932, sin embargo durante una comida de celebración realizada el 17 de junio de 1928 en el restaurante de La Bombilla, Álvaro Obregón fue asesinado por León Toral, un fanático religioso católico.
Este asesinato fue un mensaje para el gobierno de Calles, de la disposición que tenían los feligreses de defender la fe católica, por lo que el resto del año, Calles negoció con la Iglesia católica los términos para pacificar el país. Para reemplazar a Álvaro Obregón, se designó a Emilio Portes Gil como presidente interino mientras se realizaban nuevas elecciones.
Calles y El Maximato
En 1929, Plutarco Elías Calles en búsqueda de conseguir cobijar a la mayor parte de sectores sociales, consiguió de aliados a sus líderes y fundó el Partido Nacional Revolucionario PNR. Esta institución le prometía a los que se adhirieran al partido que sus peticiones estarían representadas por el gobierno que se auto proclamaba heredero de la lucha revolucionaria.
Obviamente Calles se convirtió en presidente del PNR y desde ese lugar contaba con más influencia que el propio presidente, al grado de que él elegía al candidato y futuro ejecutivo de México, siendo Emilio Portes Gil, el suplente de Obregón, la primera asignación que realizó Calles desde su nueva posición de poder.
Así inicia el periodo que conocemos como Maximato, una etapa en la que Calles tomaba las decisiones sin ser necesariamente el presidente de México, sino que desde el partido movía los hilos de la política. Incluso existen teorías de que León Toral, el asesino de Obregón no fue enviado por la Iglesia católica sino por Plutarco Elías Calles para quedarse solo en el poder.
Se le llama Maximato porque Calles se hizo llamar “Jefe Máximo de la Revolución” y él estuvo detrás de los siguientes tres presidentes de la México: Emilio Portes Gil que gobernó 1929 en lo que se llamaban a elecciones; Pascual Ortiz Rubio, que ganó la elección para iniciar a gobernar en 1930 pero tuvo que dejar el poder en 1932 para atender un asunto personal; y Abelardo L. Rodríguez, que asumió la presidencia para terminar el cuatrienio anterior que culminaba en 1934.
Como ya mencionamos, estos mandatarios solo eran la fachada del verdadero líder político que dirigía al país desde el Partido Nacional Revolucionario, Elías Calles, desde donde congregó a campesinos, obreros, profesores, ferrocarrileros, militares, etc.
Esta forma de hacer política marcó el fin del caudillismo, donde había que pactar con los líderes regionales, y abrir paso al presidencialismo, donde la figura del Ejecutivo es la que lleva el mando del país desde las instituciones políticas. Además, tras una reforma constitucional, se determinó que los periodos presidenciales se ampliaban de cuatro a seis años, y Calles planeó controlar también al siguiente candidato, que no le guardó la misma fidelidad que los tres mandatarios anteriores.
El Cardenismo y el fin de la era militar
El militar michoacano Lázaro Cárdenas del Río fue elegido por Calles como el candidato del PNR y ganó las elecciones para el periodo 1934 a 1940, pero el líder del partido no contaba con que la popularidad de Cárdenas iba a rebasar la suya.
Aprovechando su posición de aceptación, impulsó discursos muy populares entre la gente que le permitieron desafiar la autoridad de Calles, desplazándolo poco a poco de las decisiones al grado de hacerlo renunciar al Partido y que abandonara el país. Durante este primer sexenio, hubo una serie de creación de instituciones para que respaldaran a Cárdenas en su decisión de sacar a Calles del juego.
Creación de Instituto Politécnico Nacional IPN en 1936.
Surgimiento de la Comisión Federal de Electricidad CFE en 1937.
Aparición de Petróleos Mexicanos PEMEX en 1938.
Cambio de nombre del PNR a Partido de la Revolución Mexicana PRM
El renombramiento del partido precisamente se generó para romper con el Maximato, pero el suceso más recordado es la creación de PEMEX a partir de la Expropiación Petrolera del 18 de marzo de 1938, donde por medio de decreto presidencial, Cárdenas ordenó la nacionalización de la industria petrolera, creando esta empresa paraestatal para que fuera la única que pudiera extraer, refinar, transportar y vender el petróleo y los combustibles fósiles
Cabe mencionar que círculos opositores tanto a Calles como a Cárdenas y al PRM y que se sentían decepcionados de los resultados de la Revolución, conformaron un partido político que inició con poco peso social, pero que buscó hacer contrapeso al PRM: el Partido Acción Nacional PAN.
Tanto Cárdenas como su sucesor, Manuel Ávila Camacho, fueron militares que en muy pocas ocasiones estuvieron en un enfrentamiento armado, pero a fin de cuentas se formaron en las filas del Ejército. Cuando Ávila Camacho asume la presidencia para el sexenio 1940-1946, se convierte en el último presidente de corte militar hasta nuestros días.
Curiosamente, durante el sexenio de Ávila Camacho se estaba desarrollando el conflicto bélico más grande de la Historia, la Segunda Guerra Mundial. El presidente, tras la entrada los Estados Unidos después del ataque a Pearl Harbor, decretó la entrada de México a la guerra a inicios de 1942 del lado de los Aliados y declarando la guerra a Alemania con el pretexto de que hundieron un buque petrolero de México.
Si bien, México aportó una cantidad limitada de hombres, el denominado Escuadrón 201 de la Fuerza aérea, su apoyo más importante se dio con recursos naturales y económicos, además de pactar con los Estados Unidos el programa Braceros que consistía en enviar mano de obra mexicana a la industria norteamericana para suplir a los ciudadanos que fueron reclutados para ir a la guerra.
Además, en 1943 se creó el Instituto Mexicano del Seguro Social, un organismo respaldado por el gobierno para brindarles a los trabajadores los servicios de salud, sistema de jubilación, protección ante accidentes de trabajo, finiquito por despido y otras necesidades del trabajador. También, el sindicato obrero más grande de México, la Confederación de Trabajadores de México CTM, eligió como su líder a Fidel Velázquez, que no soltó la dirigencia del sindicato hasta su muerte en 1997.
Con el término del sexenio de Ávila Camacho, termina también la era de los presidentes militares cuando Miguel Alemán Valdés es elegido presidente en 1946. Ahora, llegó la era de los presidentes civiles, todos bajo el cobijo del PRM que fue renombrado como Partido Revolucionario Institucional PRI y tendrá el poder hasta el 2000. Estos mandatarios los revisaremos uno a uno en nuestra siguiente lección.
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