4. La Reforma Liberal, la Guerra de Reforma y el Segundo Imperio Mexicano.

 Historia de México Lección 4

La Reforma Liberal, la Guerra de Reforma y el Segundo Imperio Mexicano.

  • La última dictadura de Santa Anna y la Revolución de Ayutla.

Posterior a la guerra con Estados Unidos, hubo una serie de presidentes que se les conoce como los moderados ya que no representaban a ninguno de los dos extremos políticos. Estos gobiernos han pasado desapercibidos en la Historia, de no ser porque en esta “relativa” paz que se vivió en estos años sirvió para que los liberales y conservadores se desarrollaran en silencio.

El partido conservador tenía a la cabeza a Lucas Alamán, ese centralista férreo que radicalizó más su pensamiento y sentó las bases del conservadurismo en México. Esta facción tomó la delantera y buscó implementar una monarquía en México, pero sabían que un retroceso tan radical no iba a ser fácil, así que su plan fue instaurar una dictadura que sirviera de transición al regreso de un rey, tanto para acostumbrar a la población como para encontrar un candidato.

El dictador que buscaban debía ser un hombre fuerte, popular y con presencia, así que los conservadores trajeron de retorno a Antonio López de Santa Anna en 1853, que se encontraba exiliado en Cuba desde la derrota contra Estados Unidos. La idea era que Alamán y los conservadores le darían las indicaciones para gobernar y él solo sería la cara del régimen, iniciando así el último gobierno de Santa Anna en 1853.

Lo que no esperaban era el favorable recibimiento que le dio el Ejército a Santa Anna, por lo que ante la muerte de Alamán y la crisis económica mexicana, el caudillo tomó decisiones que estaban fuera de la aprobación de los conservadores.

Primero desterró a Estados Unidos algunas figuras políticas liberales que pudieran ser un riesgo para su gobierno como Benito Juárez, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga y Guillermo Prieto.

Después, buscando conseguir dinero, vendió un territorio fronterizo, al norte de Sonora, llamado La Mesilla a los Estados Unidos; y también en la necesidad de dinero creó impuestos por elementos que solo eran cotidianos para la clase alta como ventanas, puertas y mascotas.

Los conservadores le dieron la espalda a Santa Anna por no consultarlos en estas y otras decisiones por lo que se vio abandonado cuando en 1854, se levantaron algunos cabecillas regionales en su contra. Estas rebeliones estaban encabezadas por Juan Álvarez y su Plan de Ayutla que redactó junto a Florencio Villarreal e Ignacio Comonfort en el que invitaba a levantarse en armas contra la dictadura y crear una nueva constitución.

Este plan fue lanzado el 1º de marzo de 1854 y la Revolución de Ayutla fue respaldada por otros gobernadores inconformes como Ignacio de la Llave desde Veracruz, el jalisciense Santos Degollado, el gobernador guanajuatense Manuel Doblado y Santiago Vidaurri en Nuevo León. Además, los liberales exiliados regresan a apoyar el movimiento.

En agosto de 1855, Santa Anna acepta su derrota, renuncia al poder y en octubre, los líderes asignan a Juan Álvarez como presidente interino en lo que se crea una nueva constitución y se celebran elecciones. Álvarez admite que está algo avanzado en edad para poder ser presidente así que deja la presidencia interina en manos de su pupilo, Ignacio Comonfort en diciembre de 1855.

  • La Guerra de Reforma

Comonfort estuvo como presidente provisional todo el año de 1856 mientras se creaba la nueva constitución, que estuvo lista el 5 de febrero de 1857 y fue redactada en un congreso que estaba compuesto tanto por liberales como por conservadores. Sin embargo, los liberales tomaron delantera pues plasmaron en ella muchos de sus ideales, que hoy conocemos como Leyes de Reforma, enfocadas en la propiedad privada y las libertades individuales y en contra de la injerencia de la Iglesia en asuntos del Estado como por ejemplo:

  • Ley Juárez (1855): Eliminaba los fueros de los miembros del Ejército y de la Iglesia, pasando a ser juzgados de la misma forma que la población civil.

  • Ley Lafragua (1855): Promovía un reglamento para tener libertad de imprenta y de culto religioso.

  • Ley Lerdo (1856): También llamada Ley de Desamortización de bienes eclesiásticos y corporativos, buscaba volver productivas las propiedades de la Iglesia, expropiándolas o vendiéndolas a privados.

  • Ley Iglesias (1857): Reguló y prohibió el cobro obligatorio de diezmo y de obvenciones (servicios) parroquiales.

  • Ley Ocampo (1859): Es llamada Ley del Registro Civil, y buscó que el ciudadano registrara ante un organismo del gobierno todos los nacimientos, matrimonios y defunciones.

Además, con esta Constitución ya vigente se celebraron elecciones que confirmaron a Comonfort como presidente, pasando de ser interino a ser electo; y colocó a Benito Juárez como presidente del Poder Judicial, en la Suprema Corte de Justicia.

Pero para los liberales no eran suficientes estos puntos y consideraron que se habían quedado cortos en las Reformas Liberales y que era muy tibia; por el contrario, los conservadores veían la Constitución de 1857 como un atentado a la religión. El presidente Comonfort supo de ambas posturas y junto a Félix Ma. Zuloaga planearon una estrategia para estar en paz con ambos bandos.

En diciembre de 1857, Comonfort y Zuloaga proclamaron el Plan de Tacubaya, con la intención de desconocer la constitución y buscar crear una nueva; el problema vino cuando los liberales tomaron esta acción como un ataque a sus leyes de Reforma y al haberse revelado contra la Constitución de 1857, Comonfort también renunciaba a su propia presidencia, dándose un auto golpe de Estado.

Los liberales jamás dejaron de considerar vigente la constitución como lo hizo el presidente y la ley dictaba que en ausencia del presidente, el poder lo asumía interinamente el presidente de la Suprema Corte de Justicia, por lo que Benito Juárez, ex gobernador de Oaxaca tomó la silla presidencial en 1858.

Los conservadores, por otro lado, se adhirieron al impulso del Plan de Tacubaya de Comonfort y Zuloaga porque, de triunfar, podrían echar para atrás las leyes de los liberales. Al enterarse que estos dos personajes no querían provocar un enfrentamiento, los relegaron de sus puestos y aprovecharon la fuerza que había tomado este movimiento tacubayista.

Así, inicia la Guerra de Reforma o Guerra de Tres Años entre liberales, que defienden la aplicación de la Constitución de 1857, las Leyes de reforma y a Benito Juárez como presidente; en contra de los conservadores que quieren derogar las leyes liberales y con el Plan de Tacubaya eligen al joven general Miguel Miramón como su presidente.

Juárez era abogado de profesión por lo que no contaba con una trayectoria militar y nunca entró en campo de batalla como Miramón. Al contrario, era perseguido constantemente por tropas conservadores, al grado de tener que huir del país y establecer su gobierno en Veracruz luego de recorrer el Caribe.

Buscando reconocimiento y apoyo internacional, ambas naciones crearon acuerdos estratégicos que son:

Tratado Mon-Almonte de septiembre de 1859. Fue un pacto entre la facción conservadora, con Juan Nepomuceno Almonte como representante conservador y la corona de España encarnado en Alejandro Mon. A cambio de reconocimiento y dinero español, el gobierno de Miguel Miramón reconocería una deuda que los liberales se negaban a pagar que venía arrastrada desde la dictadura de Santa Anna.

Tratado McLane-Ocampo de diciembre de 1859. Este se acordó entre el bando liberal y el gobierno de Estados Unidos. Robert McLane, representante norteamericano, prometió llevar a su gobierno un trato en el que a cambio de reconocer y financiar al gobierno de Juárez, se les brindaría a contratistas norteamericanos proyectos ferroviarios en México con inversión, mano de obra y vigilancia a cargo de Estados Unidos, así como también aceptaban escuchar ofertas para venderles Baja California.

Aunque esta propuesta fue rechazada por el congreso de Estados Unidos, el reconocimiento y un poco de dinero fueron brindados al gobierno de Juárez por los norteamericanos; ese apoyo se exhibió en la batalla final de la Guerra de Reforma, una batalla naval en las playas de Antón Lizardo en Veracruz en marzo de 1860.

Miramón había usado sus últimos recursos económicos para comprar dos barcos de guerra y acorralar a Juárez en el puerto jarocho tanto por tierra como por mar, pero la flota estadounidense que vigilaba el Golfo de México, disparó contra los barcos conservadores, acusándolos de piratería por no portar bandera de identificación; dando así la victoria para el bando liberal.

El bando de Juárez volvió a tomar el poder del país y algunos conservadores fueron encarcelados mientras que los más influyentes lograron huir a Europa.

  • La Segunda Intervención Francesa y el Segundo Imperio Mexicano

México nuevamente quedó destruido tras la Guerra de Tres años, agudizando aún más la crisis, por lo que abrumado por los gastos, decidió a inicios de 1861 suspender el pago de la deuda externa a potencias europeas por algunos años, en lo que se recuperaba la economía.

Ante esta medida, representantes de Inglaterra, España y Francia se reunieron para hacer una Invasión Tripartita a México y presionarlo a que el pago de la deuda no se retrasara. Embarcaciones de las tres naciones llegaron a Veracruz en octubre de 1861 exigiendo dar reversa a la medida, pero Juárez envió a negociar con los representantes a Manuel Doblado.

Españoles e ingleses aceptaron el pacto, firmado en los Tratados de la Soledad en febrero de 1862 y retiraron sus tropas, pero Francia se negó y ordenó que sus hombres desembarcaran y avanzaran hasta la ciudad de México para obligar a Juárez a cumplir su pago. 

Los franceses no encontraron dificultades para cruzar Veracruz pero en el camino hallaron resistencia en la ciudad de Puebla que fue defendida por el general Ignacio Zaragoza, al punto de perder la batalla efectuada el 5 de mayo de 1862. Con esta victoria mexicana, inició un año entero de resistencia en Puebla pues para mayo de 1863, con refuerzos, los franceses rompieron ese cerco y llegaron a la ciudad de México, mientras que Juárez huía a Querétaro.

Mientras tanto en Europa, los conservadores habían contactado a Napoleón III, sobrino nieto de Napoleón Bonaparte y emperador de Francia, para que los ayudara en su proyecto monárquico. Napoleón III se dio cuenta de que era una oportunidad de aprovechar su intervención en México para ir más allá de solo cobrar su deuda.

De ese modo, el emperador francés les prometió a los conservadores dinero, armas y hombres para la instauración de un gobierno monárquico en México respaldado por Francia. Incluso les propuso un candidato para emperador de México, pero era su labor convencerlo: Maximiliano de Habsburgo.

Maximiliano el segundo hijo varón de Francisco Carlos de Austria, por lo que el heredero al trono austriaco era su hermano mayor y él no tenía posibilidad de gobernar Austria. Además, estaba casado con Carlota de Bélgica, hija del rey Leopoldo I de Bélgica. Maximiliano y Carlota vivían en un poblado italiano llamado Miramar, lugar a donde arribaron los conservadores, encabezados por José María Gutiérrez de Estrada para ofrecerles la corona mexicana a finales de 1863.

Convencerlos no fue tarea fácil. Durante semanas los futuros emperadores estudiaron la historia y características de México, además de tener discusiones con sus respectivas familias, pero finalmente cedieron y en abril de 1864 se firmaron los Tratados de Miramar, donde Maximiliano y Carlota aceptaban ser gobernantes de México, bajo la forma de gobierno de una monarquía y con estrechas relaciones económicas y militares con Francia. 

Dos meses después, los emperadores ya estaban desembarcando en el puerto de Veracruz. Daba así inicio el Segundo Imperio Mexicano en mayo de 1864, tomaron el poder que el Ejército francés ya se había encargado de alcanzar e inmediatamente comenzaron a trabajar en el proyecto de gobierno mexicano.

El gobierno de Juárez, por otro lado, negado a rendirse, fue yendo cada vez más al norte, huyendo de las fuerzas del nuevo imperio, al punto de llegar hasta la frontera en el poblado llamado Paso del Norte (hoy, Ciudad Juárez); mientras sus defensores militares, el Ejército Republicano, resistían los embates con hombres como Vicente Riva Palacio, Mariano Escobedo, Jesús González Ortega y Porfirio Díaz.

El Imperio de Maximiliano, en cambio era apoyado por dos generales que defendían la causa monárquica desde la Guerra de Reforma: Miguel Miramón y Leonardo Márquez, así como el general Tomás Mejía y obviamente todas las fuerzas francesas comandadas por Lorencez y Saligny.

El emperador no hizo esperar mucho tiempo para trabajar en las necesidades del Imperio que ahora encabezaba. El primer hecho de relevancia fue mudar la residencia oficial del Palacio Nacional del Zócalo al Castillo de Chapultepec. Además, consideró necesario tener un conocimiento de la composición de sus nuevos súbditos, ordenando censos de población. Al observar la gran cantidad de indígenas, legisló a favor de ellos y buscaron hacerse parte de la cultura mexicana. Por ejemplo, Maximiliano fue el primer gobernante en celebrar el 15 de septiembre repicando las campanas que hizo sonar Hidalgo en 1810.

Aún con el particular interés de los emperadores por pacificar al país, la resistencia republicana no fue la única traba: desde los primeros días, Maximiliano notó que los problemas internos en economía y política eran más difíciles de como se los pintaron. 

Las finanzas estaban por los suelos y no había una aceptación general hacia su gobierno; pero lo peor, era que el proyecto de gobierno que planteó Maximiliano antes de aceptar el trono, tenía ideales más afines a los liberales que a los conservadores que lo trajeron. La separación de la Iglesia, la propiedad privada, las libertades individuales, entre otros postulados que los conservadores creyeron que eliminaría la monarquía, Maximiliano los promovió.

Esto le costó que el partido conservador y la Iglesia retiraran su apoyo pero no fueron los únicos que lo abandonaron. La guerra que se desató en Europa entre Prusia, primero con Austria (país natal de Maximiliano) y después con Francia (la nación que lo apoyaba militarmente), causó que solicitaran con urgencia la retirada de sus tropas de México para combatir a los prusianos.

Y por si fuera poco, los Estados Unidos que desde 1863 estaban hundidos en una Guerra Civil, a finales de 1865 culminaron el conflicto con la victoria de los industriales estados del norte, que no dudaron en apoyar al gobierno juarista como lo hicieron en la guerra de Reforma, brindando armamento y reconocimiento.

Así, abandonado por casi todos los pilares de su Imperio, Maximiliano resistió lo más que pudo en México mientras Carlota viajó a Europa para rogar al Papa o a Napoleón III que intervinieran y evitaran la derrota de su esposo, pero durante ese viaje, Maximiliano fue capturado, enjuiciado y fusilado por los republicanos en el Cerro de las Campanas, en Querétaro el 19 de junio de 1867 junto a Miguel Miramón y Tomás Mejía, dando fin al Segundo Imperio Mexicano.

Toma tu tiempo para asimilarlo y nos vemos en la siguiente lección.


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